Ayer se me ocurrió ceder a la petición de mi madre de acompañarla al centro comercial y neta que sí me aburrí mientras ella veía la ropa. Lo que me llama siempre la atención es la forma en que se comportan algunas mujeres en las baratas. Como que aflora su lado salvaje.
Porque digo, para alguien externo e inexperto como yo pareciera todo un caos, pero cada una de ellas parece saber exactamente lo que quiere y está determinada a obtenerlo (el problema es cuando otra mujer quiere lo mismo y sólo queda una prenda disponible). Muy curioso en verdad.
En esas observaciones estaba (claro, tratando de guardar mi distancia de ese grupo con actitud guerrera), cuando de repente se para frente a mi una señora seguida de su hija adolescente, y como si yo no estuviera ahí, a centímetros de distancia, comenzaron a discutir:
Madre: …¡venimos contentas, venimos felices a hacer las compras y tu me sales con esas cosas !
Hija: …¡¡¡pero si yo no hice nada!!!
Madre: ¡¡Cállate!!. ¡¡¡Entre tu padre y tú me arruinan la vida !!
Acto seguido, siguieron caminando como si nada. La señora visiblemente enfadada y la hija, algo confundida, tratando de seguirle el paso.
Muchas cosas pasaron por mi mente en ese instante…
Como pensar en qué momento para esa señora comprar se había convertido en sinónimo de felicidad, y su familia en el equivalente a una vida miserable.
Como preguntarme cuántas veces en su vida esa niña había recibido tratos similares y comentarios hirientes de parte de su propia familia y las repercusiones que eso traería en su vida y sus decisiones adultas.
Me quedé pensando que alguien que crece en un ambiente así, si no tiene cuidado de forma inconsciente buscará rodearse de gente similar en el futuro, prolongando un círculo vicioso con su pareja y después con sus propios hijos.
Supongo que a veces tendemos a actuar deliberadamente de forma autodestructiva, para así poder seguirnos reprochando y convencernos a nosotros mismos de que de algun modo MERECEMOS esa vida por actuar así.
Muchas veces buscamos la seguridad de lo que conocemos. Lo nuevo, lo desconocido suele asustarnos e inspirarnos desconfianza. De modo que aunque no sea un ambiente sano en lo absoluto, paradójicamente una persona puede llegar a sentirse segura y a salvo entre gente como la que conoce desde siempre, tratos despectivos o personas que simplemente no reconocen sus virtudes.
Pero no me crean mucho, yo estoy muy lejos de ser psicólogo. Simplemente a veces trato de explicarme este mundo que se presenta ante mis ojos.
Lo que de verdad, sinceramente espero, es que esa niña pueda sentirse realmente feliz, plena y segura de sí misma.
Aunque en el fondo muchos buscamos eso, ¿no es cierto?
Pienso que la felicidad no debe ser una meta en sí, sino una consecuencia de un estado de armonía con nuestro entorno y paz interior. La felicidad no es un estado perpetuo (qué hueva si así fuera).
En lo personal creo que debo permitirme sentir más, reir y llorar todo lo que quiera. No estoy acostumbrado a eso, pero estoy aprendiendo.
Aprovecho el pretexto del año que va a comenzar para desearles que puedan estar en paz con la gente y el mundo que los rodea, pero sobre todo en paz y armonía con ustedes mismos.
Ya me puse solemne, pero la neta les agradezco sus visitas y el tiempo de sus vidas que dedican a leer y comentar los desvaríos de un chavo que espera seguir aprendiendo hasta el último día de su vida.
GRACIAS !!!!!!!!!!!!!!