Alguien me dijo hace no mucho:
“Las cosas pasan por algo”
(Curiosamente esa persona creía en el “destino”).
He llegado a pensar que en efecto, todo sucede por una razón: El problema es que nadie sabe por qué.
Pongamos como ejemplo un problema, una dificultad que hay que sortear.
Mientras algunos ven en ese obstáculo una señal (o augurio) de que NO hay que seguir adelante porque todo acabaría terriblemente mal, otros ven en la adversidad una prueba más a superar: Una eventualidad que está ahí para que demostremos qué tan grande es nuestra voluntad, nuestra determinación o deseo de seguir adelante.
¿Por qué sucedió ese problema? La razón es distinta según la persona (y creo que nadie tendría derecho a decirle a alguno de esos 2 hipotéticos seres que se encuentra en un error).
En mi opinión las cosas sí pasan por algo: Para que tomemos una decisión, actuemos deliberadamente y nos hagamos responsables de esas acciones. Para (de una vez por todas) dejar de echarle la culpa al destino de nuestras fallas (ahh, porque eso sí: nos encanta atribuirnos casi exclusivamente nuestros aciertos).